MDP Archivo 2005 Enero 04
Índice
Paz interior
La técnica de los dos días
Esperanza, motivación y meta del pueblo de Dios
Primer libro de Samuel
¡Joven, alégrate…!
Erroneagrafía
Paz interior
Solamente la certidumbre de tener la paz con Dios puede dar la serenidad por la cual cada uno suspira. Nada de lo que la tierra puede ofrecer es suficiente para apaciguar un corazón inquieto. A la inversa, toda la agitación de este mundo no puede turbar el alma que posee la paz que Jesús da.
La paz del creyente no es exuberante. Es grave, seria y sólida. Los que no la conocen dirán que reviste un aspecto de tristeza y melancolía. ¡Cómo se equivocan! Ven que el creyente sabe renunciar, pero no sospechan la felicidad de la cual goza en todas sus circunstancias.
Usted que desea conocer esa paz, deje de aturdirse con vanas distracciones para olvidar sus decepciones. ¿Quisiera permanecer hasta la hora de la muerte en ese peligroso sueño? Dios le ofrece la paz y quiere darle “entrada por la fe a su gracia” (Romanos 5: 1-2). Él mismo hizo lo necesario a ese efecto: El ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. “Cristo... a su tiempo murió por los impíos... siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo” (Romanos 5: 6 - 10). Por la fe en el sacrificio de Cristo, obtenemos el perdón de Dios.
Cuando a Jesús me entregué Mi alma de paz se llenó; En Cristo la dicha hallé, La paz divina me dio. En Cristo encuentro la paz, Yo cerca de Él quiero estar Y siempre su faz contemplar, La paz divina gozar.
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La técnica de los dos días
He decidido hacer un esfuerzo en este año nuevo, y te invito querido amigo a que tú también lo hagas, para que al menos por dos días de la semana no nos preocupemos más. Esos días son: ayer y mañana.
La Biblia dice que no debemos preocuparnos por el porvenir, que ya traerá el día de hoy sus propios afanes, y de los días que quedaron atrás dice: “de modo que si alguno está en Cristo, nueva creatura es; las cosas viejas pasaron, he aquí todas son hechas nuevas” no sólo eso sino que, de el único día por el que se nos permite preocuparnos dice: “este es el día que hizo Dios; nos gozaremos y alegraremos en él”
Amigo, creyendo estas palabras, ¿hay alguna razón por la que valga la pena amedrentarse?
Este año nuevo que comienza, es la oportunidad justa para levantar nuestras alas como las águilas. Fortaleciéndonos en la esperanza de una Palabra que nos hace andar seguros cada día. Dejando a un lado lo viejo para recibir lo nuevo de parte de Dios. Haciendo a un lado la derrota para empezar a vivir en victoria. ¿Es eso posible? ¡Sí! Apropiándonos de esa promesa que Jesús nos dio: “…he aquí, yo estoy con vosotros todos los días…”
Amigo, ¿quieres vivir días buenos?, ésta es tu oportunidad: recibe ahora mismo a Jesús en tu corazón y dirás como el salmista: “alma mía, en Dios solamente reposa, porque de Él es mi esperanza. Él solamente es mi roca y mi salvación. Es mi refugio, no resbalaré” (Salmos 63: 5-6)
Hagamos el esfuerzo de los dos días que dije al principio. Y créeme, nos va a ir bien. Así es amigo, ¡no resbalarás! Si pones tu esperanza en Dios, con Jesús en tu vida, estarás seguro de que vendrán días de bendición sobre ti y todas tus cosas.
Que este año sea un año de testimonios de esperanza en Cristo Jesús. Lleno de bendiciones y abundancia para compartir, es nuestro deseo más profundo.
¡Hay esperanza! ¡Que Dios te bendiga… ricamente!
Hugo Alberto Díaz
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Esperanza, motivación y meta del pueblo de Dios
¿A quién la Gloria?
El punto fijo con respecto al cual orientamos nuestra marcha, es la Gloria de Dios. “Cristo en vosotros, esperanza de gloria” (Co 1:17).
Esta Gloria no queda encerrada en el más allá. Es eterna, perpetua, sin inicio ni fin. Los que amamos a Dios, llevamos ya algo de esa Gloria en nosotros. El Espíritu de Dios ha sido derramado abundantemente en nuestros corazones (Romanos...). Él hace que nuestro deseo constante sea honrar a Dios por medio de nuestra manera de ser y actuar.
La gloria del hombre
“Seréis como Dios”, fue la primera seducción (Gn 3:5). El hombre, cuando Dios no vive en él, busca su propia gloria. Así se manifiesta la naturaleza del pecador. Quiere ser glorioso y autosuficiente. Es egoísta. El pecado no para ante las puertas de las iglesias o los ministerios misioneros, ni ante las tapas de libros “cristianos”.
La gloria del hombre festeja su “renacimiento cristiano” especialmente en la época presente, en la que se mezcla el Evangelio con ideologías humanas como el humanismo, con ciencias humanas como la sicología y con el subjetivismo místico, en vez de atenerse a la Escritura. El pecado festeja su avivamiento en las iglesias. Este no es el lugar para agotar un tema tan complejo, mas tocaremos una de las puntas del iceberg: visión y estrategia de los líderes cristianos.
¡Cuánto ha sido convencido todo el mundo por la avalancha de literatura sobre el tema, que los líderes y cada cristiano deben “tener una visión”! Se entiende que deben tener y perseguir sus metas, a corto, mediano y largo plazo. Hay que prefijarse cosas grandes, ya que el Señor no obra más de lo que nosotros creemos o le pedimos. Hay que dar prueba de la fe, aventurándose a visiones que “renovarán” y proyectos de prestigio, ya que Dios es grande y magnífico.
Aunque la Biblia atestigue con muchos ejemplos de que Dios obra más –mucho más– de lo que el hombre pudiera imaginarse (Ef 3:20; Hch 10), pero nunca siguiendo el orgullo humano, esa doctrina se difunde cada vez más. El hombre cree que le toca a él, elaborar visiones, estrategias y proyectos. Quiere ser él el “jefe supremo”.
Parece que el mundo cristiano está ciego y no percibe la relación entre “entronización del humano”, y los fracasos y escándalos producidos entre líderes. Adulterio, fraudes y falsas alianzas buscando el honor, no son incidentes aislados sino triunfos de la estrategia satánica, que se da por ángel de luz.
Algunos se especializan imitando a Jabes quien en su tiempo invocó al Dios de Israel diciendo: “Te ruego que me des tu bendición, que ensanches mi territorio, que tu mano esté conmigo y que me liberes del mal, para que no me dañe”. Y le otorgó Dios lo que pidió (2Cr 4:10). Olvidan que esto se refiere a una persona en un tiempo específico.
Yo pregunto: ¿por qué, cuando los discípulos vinieron a Jesús pidiendo que les enseñase a orar, Él no les dijo: “Conocéis la oración de Jabes; aplicad esa forma y ‘llenadla’ con vuestras peticiones.” – Y yo mismo quiero dar la respuesta: A los discípulos de Cristo no les hace falta una oración que les permita acariciar los propios deseos sino una oración que los corta, y los reemplaza con la “visión” y los deseos de Dios. “Sea santificado Tu nombre...” Dios no deja Su Gloria al hombre (Isaías 42:8)
Entonces cuidado que la antigua seducción del “seréis como Dios” no arroje generaciones enteras de “cristianos” a la esclavitud satánia.
La gloria de Dios
Estudiando la “misionología” de Dios, la teoría de la visión y la estrategia elaborados por el hombre se derrumba. Por ejemplo, Pedro da su primer mensaje ante la primera reunión de gentiles, es decir gente no hebrea. Según los especialistas humanos, Pedro hubiera debido estar consciente del tremendo desafío y haber tenido una amplia visión de la salvación y de las bendiciones venideras de su auditorio, y habiendo desarrollado todo esto, y consagrado en ferviente intercesión ante el Señor, dar en el momento un mensaje bien adaptado a las circunstancias del auditorio. Pero no fue así, no porque Pedro, sino Dios es El Estratega. Parece que Pedro ni tenía ganas de predicar, ya que preguntaba lo que le tocaba de hacer (Hch 10:26), y después desarrolló espontáneamente un mensaje completamente inadecuado (según los criterios humanos), porque no lo relacionó con el auditorio, sino contó sencillamente lo que Dios había hecho entre Israel, pueblo tan diferente, sin explicar esas diferencias espirituales. – Y Dios obró un momento histórico: ¡los cauces de la bendición de salvación para todos los gentiles se abrieron grandemente! – Repito, sin la visión previa o la fe estrepitosa de Pedro.
Y luego cometió una falta: por la sorpresa y por la emoción de lo sucedido, aplicó la fórmula de bautismo equivocada. “En el nombre de Jesús” era el término que se debía usar con los hebreos (Hch 2:38) quienes habían rechazado a Jesús, pero para los gentiles valía la expresión “en el nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo” (Mt 28:19). Quizá Dios permitió esta equivocación de Pedro para dar prueba de que el avivamiento no “viene” gracias a la fe o a un determinado proceder de los “responsables” de la iglesia de Dios.
Hay muchos otros ejemplos de cómo Dios corrigió la “gran fe” de los líderes, obrando bendiciones donde y como nadie las hubiera esperado. ¡Que se lea la Biblia!
Dios no da su honor a nadie.
La actitud del pueblo de Dios en la tierra ...
... quizá se podría definir con “sumisión con amor” u “obediencia gozosa”. Sigue una colección –inagotada naturalmente– de lemas, o pautas bíblicos, aplicables en nuestro caminar diario con Dios, y también en la Obra del Señor y la dirección de la Iglesia:
- “Hombre, Él te ha declarado lo que es bueno, lo que pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, amar misericordia y humillarte ante tu Dios” (Mi 6:8).
- Dios exigía de Abram: “Yo soy el Dios Todopoderoso. Anda delante de Mí y sé perfecto. Yo haré un pacto contigo…” (Ge 17:1-2).
- Una carrera continua, Filipenses 3:12-14.
- “Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra, porque habéis muerto y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria” (Col 3:1-4).
- “No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros…” (Ro 13:8).
- Esfuerzo, atención y discernimiento, fidelidad, entendimiento espiritual, paciencia, memoria, renuncia, 2Timoteo 2:1-13 y Hebreos 10:35-39.
- La gran comisión (Mt 28:18-20)
- Consejos apostólicos vigentes para todos, 1Pedro 5:1-11.
- El triunfo en Cristo Jesús 2Co 2:14-17.
- A los mayores de edad: “De cierto, de cierto te digo: Cuando eras más joven, te ceñías e ibas a donde querías; pero cuando ya seas viejo, extenderás tus manos y te ceñirá otro, y te llevará a donde no quieras” (Jn 21:18).
- “¡Sé fiel hasta la muerte y Yo te daré la corona de la vida!” (Ap 2:10b)
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Serie Biblia X
Primer libro de Samuel
Este libro muestra la historia de la vida de Samuel, el último de los caudillos que actuó como juez en el período anárquico que siguió a la muerte de Josué. A su vez él es considerado el primero de los grandes profetas de Israel. Este primer libro que lleva su nombre marca el paso entre el anárquico período de los caudillos y el establecimiento de la unidad nacional bajo un rey escogido por Dios y consagrado por un profeta.
Aquí se relata tanto el fracaso moral del sacerdocio bajo la dirección de Elí, como el de los jueces en el intento de Samuel de hacer juez a cada uno de sus hijos. A pesar de ello, Samuel, como profeta, fue fiel en el desempeño de su ministerio, siendo el primero que dejó escritas sus profecías. Con él comienza el profeta a ser más respetado que el sacerdote, pues la teocracia, de la forma en que los jueces la ejercieron, no continúa, y comienza la monarquía en la persona de Saúl.
Samuel, Saúl y David son los personajes más importantes del libro. Los primeros siete capítulos describen quién fue Samuel. A partir del capítulo 8 hasta el 15 se narra el reinado de Saúl, la patética decadencia de su carácter y reinado, su hostilidad, así como la persecución de que hace objeto a David, quien se ve obligado a convertirse en guerrillero y hasta en mercenario de los filisteos (caps.16-30). El último capítulo detalla la dramática muerte de Saúl y sus hijos en la batalla de Gilboa.
El establecimiento de la monarquía aparece como una concesión de Dios ante la petición de Su pueblo, pero siempre manteniendo Él Su autoridad soberana como el verdadero rey de Israel, a quien por encima de toda autoridad humana, el pueblo debe obediencia y lealtad absolutas. Es fundamentalmente éste, un libro histórico de la Biblia, cuyo mensaje central es que la fidelidad a Dios trae bienestar y prosperidad, mientras que la desobediencia acarrea desastre y sufrimiento.
Este libro tiene cuatro divisiones principales:
1. La historia de Samuel hasta la muerte de Elí (1:1-4:22)
2. Desde la captura del arca hasta la petición del pueblo por un rey (5:1-8:22)
3. El reinado de Saúl hasta el llamamiento de David (9:1-15:35)
4. Desde el llamamiento de David hasta la muerte de Saúl (16:1-31:13)
Fernando Torres
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¡Joven, alégrate…!
¡Cuanta perspectiva, cuanto caudal y promesa hay en una vida joven! “¡Juventud, divino tesoro!”; sabían decir nuestros mayores; y a la verdad sigue vigente aún en nuestros días.
Salomón el rey sabio, en Eclesiastes 11: 9-10 da cuatro consejos para que los jóvenes aprovechen esos días de plenitud y vigor, disfrutándolos y gozándolos... pero sabiamente.
Alégrate …
... regocíjate en tu juventud. La verdadera y sana alegría debería brotar de tu vida por todos los proyectos que, en la voluntad de Dios, tendrás por delante. ¡Cuantas oportunidades se abren a tu paso! ¡Sí! ¡Alégrate, regocíjate, joven, por el prometedor camino que Dios pone ante ti!
Toma placer …
... disfruta de tu juventud. Alguien dijo: “Pasaré por esta vida una sola vez”, por tanto, ¡disfruta de este tiempo que el Creador te da! Pero, hazlo correctamente, sin desperdiciar ni malgastar, porque no lo recuperarás jamás; cada minuto es una dorada ocasión para elegir lo bueno, lo excelente.
Anda en los caminos …
... que tus planes y proyectos sean alcanzables, razonables, y no ilusiones ficticias o sueños imposibles. Esta es la etapa ideal, única, para lograr que los objetivos de hoy sean de beneficio para ti y para otros en el día de mañana.
Pero sabe …
... que éstos son tiempos de siembra y que, llegado el momento, tendrás que levantar tu cosecha. ¿Qué “semillas” son las que estás echando en el surco de tu vida? Tu juventud no te otorga licencia para pecar.
Las Sagradas Escrituras declaran: “No se engañen: de Dios nadie se burla. Cada uno cosecha lo que siembra. El que siembra para agradar a su naturaleza pecaminosa (satisfacer sus malos deseos) de ésa misma naturaleza cosechará destrucción; el que siembra para agradar al Espíritu, del Espíritu cosechará vida eterna.” (Gálatas 6:7-8) Pero sabes que tienes que asumir la responsabilidad de tus libres decisiones. Si descuidas tu salud y tu cuerpo, si das rienda suelta a tus deseos sexuales, como desenfrenada y temerariamente se publicita hoy, cosecharás amargas y terribles consecuencias. “Acuérdate de tu Creador ahora que eres joven …”. Un viejo himno expresa:
Da lo mejor al Maestro, tu juventud tu vigor; Dale el ardor de tu vida, del bien luchando a favor. Cristo nos dio el vivo ejemplo de su pureza y valor; Da tu lealtad al Maestro, dale de ti lo mejor.
Da lo mejor al maestro, Tu juventud tu vigor; Por la verdad lucha siempre, Que va contigo el Señor.
Sea ésta tu motivación y anhelo, querido joven del pueblo de Dios. ¡Amén!.
José Carlos Arjona (Santiago del Estero, Argentina)
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Erroneagrafía
Algérate, vejon, netu vendujut, y mote celpra tu ranozóc leson saíd de tu lesedocanica. Dana gúnse los cinamos tedu ranozóc lay vitsa setud sojo, repo cuerreda que sebro dotas tesas casos te rugajáz Dios. Quati, sepu, tedu ranozóc le onejo y atrapa detu nerca le lam, querpo al lesedocanica lay vendujut nos dadivan.
Y ordenando las letras, estos versículos rezan: …
En la Biblia se encuentran en:
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