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MDP Archivo 2005 Noviembre 05

Mensaje de Paz
Edición de noviembre de 2005
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Índice
La Biblia dice que hay sólo un camino al cielo
¡Cristo es el vencedor!
El Sacrificio de Juanita
Libro Nehemías
Sopa de letras
Paganismo


La Biblia dice que hay sólo un camino al cielo

Jesucristo dijo: “Yo soy el camino y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6).

Nadie más puede salvarte. ¡Confía en Jesús, hoy!

“Si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo” (Romanos 10:9).

  1. Reconoce que eres pecador. Lee Romanos 3:10.
  2. Disponte a dejar el pecado (así se manifiesta tu verdadero arrepentimiento). Lee Hechos 17:30.
  3. Cree que Jesucristo murió por ti, fue sepultado y resucitó de entre los muertos; y que por medio de Su victoria, venció a Satanás. Jesús libró y perdonó a todos los que en Él creen. Lee Colosenses 1: 13-14.
  4. En oración pídele a Jesús que entre en tu vida y sea tu Salvador y tu Señor. Lee Romanos 10: 13.

Tu oración podría ser la siguiente:

Dios mío, yo soy pecador y necesito tu perdón. Me arrepiento de haber vivido lejos de Ti. Ahora creo que Jesucristo derramó su sangre preciosa y murió por mis pecados. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Invito a Cristo a venir a mi corazón como mi Salvador, y le entrego mi vida para seguir Su voluntad. Amén.

Si has recibido ahora a Jesús como tu Salvador, acabas de comenzar una vida nueva y maravillosa con Él.

En adelante:

  1. Lee la Biblia cada día para conocer mejor a Jesucristo.
  2. Habla con Dios, orando todos los días.
  3. Reúnete, adora y sirve con otros cristianos en una iglesia local donde Jesucristo es predicado y la Biblia es la suprema autoridad.
  4. Habla de Jesucristo a los demás

¿Te contaremos entre nuestros lectores? Los enlaces en nuestra página Web también podrían serte útil: www.mensajedepaz.org (ir a “enlaces”).

¡Que el Señor bendiga ricamente tu vida y crecimiento como nuevo cristiano!

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¡Cristo es el vencedor!

Hace algunos años construyó mi padre una nueva vivienda para hombres. Debido a ello tuvieron que matar cerdos, pues –según el rito religioso– los postes tenían que ser pintados con la sangre de estos animales. A veces para cumplimentar este rito se derrama hasta sangre humana con el fin de tener un contacto mejor con los espíritus de nuestros antepasados (en realidad con demonios).

Después de la terminación de la cabaña hubo que enterrar una determinada piedra en el centro de la vivienda, lo cual hubo de realizarse bien entrada la noche y en completa oscuridad, ya que nadie debía enterarse de este misterioso acto, pues este fetiche era portador de una tenebrosa autoridad y un oscuro poder sobre el pueblo. Sobre esta piedra fue colocada una mesa que se adornó con flores. Hasta su demolición esta casa fue utilizada como punto de contacto con las fuerzas invisibles de las tinieblas.

¡Qué maravilloso es!, que Jesucristo no levantara ninguna efímera cabaña, que nos una con el reino de las tinieblas, sino que nos preparó un camino vivo. A través de Jesús podemos caminar estando en contacto con el Reino de la Luz. Por medio de Su preciosa sangre derramada en la cruz del Calvario hizo posible que seamos vencedores y podamos recibir una inigualable piedra: “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquél que lo recibe.” (Apocalipsis 2:17)

Cuando la mencionada vivienda fue demolida, desaparecieron los restos de ella. A mi pregunta de por qué la mesa que ocupaba el centro de la cabaña no había también desaparecido, me explicó mi padre, que primero se tendría que verter sangre de cerdo debajo de la mesa y sobre la piedra enterrada. Según él, si no se practicaba este rito, moriría alguien de nuestra familia.

Alzando los ojos hacia Dios traté entonces de explicarle a mi padre que el poder de la sangre de Jesucristo, que fue derramada para salvar a toda la humanidad, es en grado sumo mucho más eficaz que la sangre de un cerdo y que sí, también, nos puede salvar de la temida muerte (2Timoteo 1:10). Después que mi padre me hubo mencionado asombrosamente el nombre secreto de la piedra enterrada bajo la mesa, se me ocurrió – de pronto – un canto, en el cual, el maravilloso poder de la sangre de Jesús se cita. Sin perder un instante oré en el nombre de Jesucristo, delante de algunos hombres del pueblo, cantando a continuación en alta voz el mencionado canto, mientras desenterraba la temida piedra y la tiraba lejos.

¡Que agradecido yo estaba!, porque Dios había demostrado su poder, también en esta ocasión. Ninguna de las temidas cosas sucedieron, y Dios mostró nuevamente a mi pueblo, que Él es realmente más fuerte que la muerte y que todos los poderes de las tinieblas. Está escrito en Hebreos 2: 14-15: “Así que, por cuanto los hijos (todos los hombres) participaron de carne y sangre, él (Cristo) también participó de lo mismo para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre.”

Hoy en día, en mi pueblo ya hay una casa de oración. ¡Alabado sea Dios por esta victoria!

Andrew Kami, Papua Nueva Guinea (traducción por Fernando Torres)

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El Sacrificio de Juanita

Era el año de 1466, en el Cusco, cuando el Inca Pachacutec manifestó su preocupación porque había recibido informes del Tucuy Ricoc o supervisor, acerca de desastres naturales ocurridos en la región del Contisuyo. La erupción del volcán Sabancaya había afectado seriamente los cultivos y la ganadería, por lo tanto peligraba el abastecimiento en las llactas que eran los centros administrativos. El Sapa Inca, ante estos sucesos, inmediatamente, convocó a la Capacocha, ceremonia de sacrificios humanos en honor a los Apus o montañas que eran consideradas dioses.

          En la Capacocha, los niños escogidos como ofrendas debían morir por todo el pueblo porque consideraban que en la niñez se encontraban la pureza y la inocencia de la vida, lo cual calmaba la ira de los Apus y así no ocasionaban desastres naturales.

          El Inca ordenó a los jefes de los cuatro suyos (regiones) o Apocuna enviar al Cusco niños para la Capacocha. Estos llegaron al Cusco con presentes desde sus lugares de origen como: tejidos, objetos de orfebrería de oro y plata, conchas y otras ofrendas. Una vez en el Cusco fueron recibidos por el Inca, los niños debían de dar dos vueltas a la plaza del Cusco, conocida con el nombre de Aucaypata, donde se encontraban los ídolos del Inti (el Sol), la Quilla (la Luna) y la Illapa (el Rayo). Después de esto se seleccionaron de todo el grupo a los niños para la Capacocha. De regreso a sus regiones los niños fueron sacrificados y enterrados. Para la ofrenda principal de esta Capacocha se escogió a una pasña o niña de 14 años quien iba a ser sacrificada en el Nevado de Ampato para calmar la ira de los Apus.

          Esta pasña fue preparada desde muy tierna edad para un sacrificio redentor a favor de su pueblo. Fue vestida con ropa muy fina y con ofrendas que la Mamapacha (Madre Tierra) brinda como animales en representación de los mismos y de la Mamacocha (Madre Agua) esta vez representada en conchas de spondylus y trabajos finamente elaborados. Estaba cubierta por una lliclla o manta de colores rojo y blanco. Ella asumió la mayor responsabilidad al ser la mensajera al gran Apu, sin escatimar los padecimientos que este sacrificio implicaría. Fue llevada en una procesión que partió del Cusco hacia el Nevado de Ampato acompañada de otros niños que fueron sacrificados a medida que llegaban a la cima del Ampato.

          (El Cronista José de Acosta afirmó que los Aztecas sacrificaron a sus enemigos prisioneros de guerra mientras que los Incas sacrificaron a los naturales de su Imperio. El Padre Acosta además sostuvo que los Incas sacrificaron más niños que los Aztecas.)

          El sacrificio principal fue realizado en la cumbre del Ampato a 6.380 metros sobre el nivel del mar donde los Incas construyeron una plataforma. Para los Incas no representó problema la ascensión a las montañas, y permanecían en ellas el tiempo necesario para los rituales. Encontrándose en la cumbre, se procedió a sacrificarla. Previamente, esta pasña había sido sometida a un ayuno riguroso y el último día tomó sus alimentos sólo de vegetales. Fue sedada con chicha añeja y acomodada por dos sacerdotes para recibir un certero golpe con una macana o garrote hacia el parietal derecho que le produjo una fisura o fractura. Asimismo una de las puntas de la macana penetro en la orbita ocular ocasionando su derrame. El traumatismo cráneo encefálico, producido por el golpe desplazó el cerebro hacia el lado opuesto, le ocasionó la muerte instantánea.

          Junto a ella fueron enterradas ofrendas de metal, spondylus envueltas en finos textiles de alpaca y vicuña, algunas chuspas o bolsitas ceremoniales con coca, cerámica y otros elementos para su largo viaje. Así esta pasña murió por todos los Incas.

A lo largo de la Historia muchos pueblos han creído en un redentor que salvaría a todos, como los Judíos. Nos estamos refiriendo a su Mesías o Salvador. En un pasaje de la Biblia encontramos: “Mas Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino, mas Jehová cargo en Él el pecado de todos nosotros. Angustiado Él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció y no abrió su boca” (Isaias 53:4-7).

          Esta pasña fue la victima inocente que murió para reconciliar al pueblo con los Apus, así como Jesucristo fue la victima inocente que murió para reconciliar al hombre con Dios que se encontraba alejado de Él.

          El Sacrificio de esta pasña se dio a conocer cuando su cadáver fue descubierto en 1995 por el antropólogo estadounidense Johan Reinhard y el arqueólogo peruano Jose Antonio Chávez en el nevado de Ampato, llamándosele Juanita en honor al antropólogo que la localizó. El Sacrificio de Jesucristo en la cruz se da a conocer a millones de personas para que encuentren un propósito en sus vidas al estar en paz con Dios cuando son perdonadas todas nuestras faltas que nos alejan de Él. La comunión con Dios se obtiene al creer y recibir la salvación que Jesucristo obtuvo al morir en la cruz por todos nosotros.

Por Alcides Manrique Alvarez, historiador, Lima
www.geocities.alcidesgermanm.com

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Libro Nehemías

Nehemías es el segundo libro escrito después de la Cautividad de Babilonia. En él los cristianos de nuestro tiempo podemos comprobar cuán grande es el poder de la oración y cuánto más benévolo es Dios con los hijos extraviados que vuelven a Él. En forma autobiográfica Nehemías nos hace participe de su dolor y nos relata su clamor al Padre Celestial a nombre de él, de sus familiares y de todos los hijos de Israel con el fin de obtener el favor y la simpatía del rey Artajerjes I. Vemos también que Dios tiene para cada uno de los hijos que lo honran una misión asignada. En este caso no vemos a un sacerdote, sino a un laico – copero del rey persa – que gracias a su fe es recompensado por Dios Todopoderoso para que catorce años después del regreso de Esdras a Jerusalén, viaje también el a dicha ciudad al frente de otro grupo de judíos (445 a.C.) y dirija allí los trabajos de la restauración de los muros y organice la autoridad civil. Estas dos grandes encomiendas son las que Nehemías nos relata en este libro.

La restauración de la muralla de Jerusalén contó con la pertinaz hostilidad de los samaritanos y los moabitas, entre otros; lo cual no impidió que fuera realizada con gran prontitud. Nehemías desplegó una intensa actividad basada en una sólida fe, que le permitió reedificar la muralla y organizar la administración de la ciudad. En todo momento la restauración civil apoya la restauración religiosa, como se demuestra cuando llevó a cabo la solemne lectura publica de la Ley y la renovación del Pacto por el pueblo (caps. 8-10).

Los últimos tres capítulos nos brindan datos sobre el personal del templo, nos describen la dedicación del muro y dan cuenta de las reformas realizadas por Nehemías, quien tuvo un carácter protagónico en la complicada etapa que siguió al exilio babilónico; sabiendo unir el sentido del deber y el ferviente anhelo de conducir al pueblo de Dios a una profunda restauración espiritual y material.

Este libro puede dividirse en ocho partes principales, a saber:

  1. La jornada a Jerusalén, 1:1-2:20.
  2. La edificación del muro, 3:1-6:19.
  3. El censo,7:1-7:3.
  4. El avivamiento,8:1-11:36.
  5. El censo de los sacerdotes y levitas, 12:1-26.
  6. Dedicación del muro, 12:27-43.
  7. Restauración del culto en el templo, 12:44-47.
  8. El orden mosaico restaurado, 13:1-31.

Fernando Torres

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Sopa de letras

CARECONOCERNULOE
LONAITSIRCASALVO
CNNTADEJSAIMEHEN
LAOFOOGEORASTDHE
CGDREVISIONRAECT
OARESSQUDIUVCEIH
EPESAAACECBESITT
SAPCCNDRDIORENET
CRAANGIIOFOTRMFS
LOTTRRVSJIOEOSQU
ARREPENTIRARBILE
VNPECADOHCEOSERA
ICOOFRENDANETRAR
TIAQUITANSDORLAD
UEENMEDIOYCLACVA
DNDOLAENLACRUZ**

ARREPENTIR CONFESAR CREER CRISTIANO EGO ESCLAVITUD FETICHE HIJODEDIOS JESUCRISTO LIBRAR NEHEMIAS OFRENDA ORA PAGANO PECADO PERDON RECONOCER RESCATE SACRIFICIO SALVO SANGRE TEMOR VERTER VIDA VISION

Cuidado: una de las voces se encuentra dos veces. Tache las palabras encontradas. Las letras restantes dan un versículo de la Biblia. ¿Cuál, y dónde está en la Biblia?


Paganismo

Por paganismo se entiende toda práctica religiosa que no sigue las pautas establecidas por el Dios Creador que se reveló en la Biblia.

Ese paganismo no ha podido ser vencido por el “cristianismo”, porque éste, históricamente, tampoco ha seguido las normas de Dios (¿paganismo cristiano?). Hoy, muchas almas, aunque creyéndose “cristianas”, siguen con la veneración de muertos, santuarios, reliquias, fetiches y el ejercicio de ritos misteriosos. Por consecuencia sufren por el miedo a espíritus desfavorables e influencias maléficas. Además están subyugadas por personas que se dicen tener “dominio” y que pretenden ser capaces de intervenir en el mundo invisible en pro de sus fieles, feligreses, clientes o víctimas. – ¡Paganismo!

¡Pero, no menospreciemos las creencias y prácticas de las culturas antiguas o aborígenes! Cuántos indígenas responsables, en su tiempo y lugar, se esforzaron con gran sinceridad y abnegación. Con profundo anhelo trataron de tramitar –y si era posible mejorar– la relación entre sus pueblos y el mundo superior invisible. ¡Cuántos dolores y aflicciones se impusieron a ellos mismos y también los exigieron de sus queridos, para librarse del terrible trauma de la ruptura con el Soberano. – ¡Tremendos estragos causó el pecado original! (ver Génesis cap. 3).

El mensaje de la salvación por medio de Jesucristo es la respuesta a lo que en su tiempo anhelaron los guías honestos y responsables. Jesucristo es la única posibilidad de salvación también para el hombre de hoy. “Arrepentíos y creed en el Evangelio”, fue el primer mensaje de Jesucristo (Marcos 1:15).

No olvidemos que para usted, estimado lector –como también para mí– el tiempo de la ignorancia ya caducó. ¡La Biblia existe! Sabemos leer. Le recuerdo que la Biblia no fue dada por la Iglesia, ya que los textos sagrados existían antes que la Iglesia. Pues, amigo, procúrese una Biblia, ella es la palabra de Dios; y léala.

“Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, acreditándolo ante todos al haberlo levantado de los muertos: JESUCRISTO” (Hechos 17: 30-31).

Lo terrible del paganismo de hoy es que muchos actúan con astucia, como está escrito: “Esta es la condenación: la luz (Jesucristo) vino al mundo, pero los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas…” (Juan 3:19). Quien, en el día de hoy, consulta a los brujos, quien ofrece sacrificios, pide consejo a muertos o atribuye poderes especiales a ciertos objetos, ya no puede excusarse ante Dios. ¡Dios odia esas prácticas, incluso cuando son integradas en alguna religión! (Deuteronomio 18: 9-14). Y además, ese paganismo voluntario esclaviza y horroriza al que lo practica.

Conclusión: ¡Arrepintámonos y alejémonos de toda práctica oculta, y pidamos a Cristo que Él establezca Su cuartel dentro de nosotros! (Juan 14:23).

Juan U. Kunz

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