MDP Archivo 2006 Enero 06
Índice
Tu éxito en 2006
Anuncio Cumbre
¿Polémica o comunión?
Libro Job
¡Le confesé al Señor que nunca le había amado!
Amor no fingido…
Buena voluntad de Dios para con los hombres – En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros. (Lucas 2:14; Juan 13:35)
Tu éxito en 2006
Si has puesto como objetivo de tu vida lo que agrada a Dios, entonces todo tu éxito depende de cómo respondas al Amor de Dios. “Con amor eterno te he amado”, te asegura tu Creador.
La fe en Cristo no es “religión”, sino una relación viva y llena de amor.
No es cumplir con ciertas formalidades, como orar, leer la Biblia, ir a la iglesia, aprender versículos… sino es buscar con toda el alma la comunión con Cristo –con pensamientos, oración y lectura–, gozarte en Su presencia, desahogar tu corazón con Él, contando todo a Él sin excluir nada. Es actuar en la forma que a Él le agrada. Esto incluye la fidelidad en las pruebas y la obediencia en las tentaciones. Y todo esto con un corazón humilde que reconoce ser débil y estar necesitado.
Leyendo la vida terrenal de Jesucristo en los Evangelios, ¿te has fijado que Él no sufría por estrés, no tenía complejos de inferioridad, no odiaba a nadie ni guardaba rencores, y nunca contestaba con malhumor? Su receta era que Él amaba a su Padre más que a sí mismo o a cualquier cosa.
Querido lector: esta paz de Dios, te la deseo para todo el año 2006 y en adelante. Todo esto depende de tu amor hacia Él.
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Anuncio Cumbre
Había en el tiempo en que nació Jesús unos pastores de la zona de Belén que se quedaban la noche despiertos cuidando su rebaño. Y se les presentó un ángel del Señor y la gloria del Señor los rodeó de resplandor y se asustaron mucho. Pero el ángel les dijo: “no tengan miedo, porque ahora les doy nuevas de gran gozo que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy en la ciudad de David, un Salvador que es CRISTO el Señor. Esto les servirá de señal: hallarán al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre”. Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios y decían: ¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!
¡Qué tremendo anuncio!
No podemos negar la espectacularidad de este mensaje no sólo por lo asombroso de la visión de las huestes angélicas en el aire sino por el contenido mismo: Dios tuvo compasión del hombre y envió a su hijo amado Jesús para que todo aquel que en él crea, no se pierda, sino que tenga vida eterna. Cristo vino para salvarnos de la condenación que a causa del pecado éramos merecedores.
Ahora, ¿por qué Dios no habrá elegido a personalidades más influyentes socialmente para semejante anuncio, ya que su intención era que esas buenas de gran gozo fueran para todo el pueblo?
Al igual que en la actualidad, en aquella época también había líderes políticos famosos cuyas órdenes hubieran hecho mover al mismo ritmo a toda una nación. Había también líderes espirituales que podrían haber modificado, en base a semejante anuncio, todas las estructuras legalistas en las que se asentaba la religión popular.
Sobre esto reflexionaba cuando en Argentina se celebró la Cumbre de las Américas: todos los presidentes del continente se encontraron allí. Con un dispositivo de seguridad impresionante, los líderes más grandes que tienen en sus manos el destino de los países de occidente estuvieron juntos acordando estrategias que pueden modificar el escenario actual de América.
Se me ocurrió pensar ¿porqué Dios no aprovecha y manda huestes celestiales ante todos esos presidentes y les habla de la Salvación de Jesucristo en sus países? Sería dramático el vuelco espiritual en la región. Igualmente, ¿por qué Dios no envía una asombrosa visión al Papa?
En esto discurría cuando la misma Palabra de Dios me dio la respuesta: primero, los seres humanos tenemos la tendencia a confiar demasiado en nuestros líderes. Cuando vemos la seguridad que siempre los rodea, el ambiente de suntuosidad y seriedad que acompaña cada decisión que toman, nos hace creer que realmente están en el poder porque ellos mismos son poder.
Sin embargo la Palabra de Dios nos dice que los líderes son puestos por Dios, así que él mismo está por encima de ellos y está atento a ellos y a lo que hagan. Por eso nos pide a nosotros, sus amados hijos, que oremos por nuestras autoridades.
Segundo, los niveles de prestigio de los hombres no son los de Dios. Algunos hombres reservan los primeros asientos de la Iglesia para los que van con mejor atuendo, son líderes y lucen grandes anillos en sus dedos. Dios advierte sobre eso en Lucas 14:9-11. Él escogió lo vil del mundo para avergonzar a los soberbios, y lo necio del mundo para avergonzar a los sabios (1Corintios 1:28).
Me encanta imaginarme a Jesús por medio de su Espíritu Santo pasearse alegremente entre su pueblo en la congregación, prestando oído a la oración de sus hijos sin mirar sus ropas ni su condición externa sino su corazón. Nunca Jesús buscaría la primera fila para ser visto de los hombres. Al contrario está golpeando la puerta del corazón de los hombres como él lo prometió.
¡Ahora veo porqué el Señor eligió a los pastores de ovejas! Semejante mensaje no podía ser llevado a hombros de la soberbia pues por más grande que ésta sea, quedaría excesivamente chica. El anuncio de salvación por creer en Jesucristo es demasiado inmenso y no cabe en la larga capa con filigranas de oro de un líder religioso, ni en los hombros de un saco de excelente calidad de un líder político.
El amor de Dios hacia los hombres es siempre algo maravillosamente inexplicable que solo los corazones que se dejen llenar de amor pueden sentirlo en su profundidad.
La salvación por medio del amor es un anuncio que sólo cabe en algo que Dios creó para que lo albergue: el espíritu de un hombre y una mujer que por Fe, lo reciba en su corazón. A partir de allí la vida entera puede empezar a cambiar y ser testimonio a todos y conquistar por Su poder las naciones y aún hoy, para asombro de los soberbios y los sabios doctos.
Amigo, amiga, creer en Jesucristo como tu salvador personal es lo mejor que puede pasarte en la vida. Leer el mensaje de salvación que está escrito en la Biblia abrirá tus ojos al mejor anuncio que hayas imaginado: ser salvo y bendecido por la Gracia de Dios.
Acepta ahora a Jesús en tu corazón y empieza a vivir una vida plena viendo con los ojos de Dios –sin límites– todo un mundo por alcanzar con su mensaje.
¡Dios te bendiga!
Hugo Alberto Díaz
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¿Polémica o comunión?
Después de haber tenido una discusión con los defensores de la ley y las costumbres judías, Jesús sale de la región, con la intención de estar solo y aislado para descansar. Es desgastante y agotador vivir inmerso en un mundo de controversia religiosa jerárquica y de costumbres; un mundo que polemiza con el mismo Jesús; un mundo de instituciones, las cuales reclaman y defienden el ser dueños únicos de la patente de la salvación de Dios. Tanto agobio causa esto, que obligan al Hijo de Dios a salir de sus dominios (territorios) y llevarse la bendición con Él.
Pero una mujer en gran necesidad está pendiente de Él y, cuando lo sabe cerca, se encamina hacia el lugar, dispuesta a ser escuchada por Jesús. Una vez próxima llama a gran voz intentando que su grito rompiera la barrera del ruido y el tumulto que rodeaba a Jesús. Los discípulos se habían convertido en una especie de institución mediadora entre Jesús y las necesidades reales de las masas, pues rogaban a Jesús que despidiera a esa mujer. (Mateo 15:23)
Estos discípulos institucionalizados que no le habían protegido de aquellos que sólo se acercaban a Jesús para discutir cuestiones de religión y de la ley, cosa que no haría ningún beneficio, sino confusión y desorientación a la gente sencilla, estaban interponiéndose entre Jesús y una mujer terriblemente dolorida y desesperada.
Es necesario reflexionar aquí, porque estamos siendo una losa pesada para quienes buscan el rostro de Dios o el escalón para ascender a Él.
Prediquemos a Cristo, porque “el que no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios” (2 Juan 1:9); y ayudemos a todo el que esté en nuestro rededor a seguir el único Camino que lleva al Padre. Pues, “el que anduviere en este Camino por muy torpe que sea nunca se extraviará” (Isaías 35:8).
José Gutiérrez V.
En la Calle Recta
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Serie Biblia XIX
Libro Job
El libro Job es un texto que desarrolla un drama en prosa poética, es decir, es una poesía escrita en prosa. Este drama no tiene relación de ningún tipo con la religiosidad histórica del pueblo israelita, sino que plantea una controversia filosófica surgida del criterio de que el sufrimiento es siempre una consecuencia del pecado, idea religiosa tradicional sustentada en la época en que vivió Job, personaje real (Ezequiel 14:14; Santiago 5:11) y central de este libro que lleva su nombre.
El debate religioso llevado a cabo por Job y sus tres amigos trata de todos los aspectos del pecado y de la autoridad providencial de Dios, así como del vínculo del hombre con Él. Sin embargo, en ningún momento de tan candente y explosiva discusión, cuando las protestas de Job, a veces llegan casi a rozar la blasfemia (27:2) y ponen en tela de juicio la conducta de Dios (30:20-21), no hay ninguna referencia a la ley mosaica, lo cual quiere decir que en el tiempo en que Job vivió, todavía Dios no había llamado a Moisés a la cumbre del monte Sinaí (Éxodo 19:20), por lo que probablemente el libro Job es el más antiguo de los libros de la Biblia.
En la pregunta ¿Tienen que padecer los justos? podría apoyarse este relato, que nos cuenta como a un buen y piadoso riquísimo patriarca llamado Job –que vivió en la región de Uz– le sobreviene repentinamente un completo desastre, pues todos sus hijos mueren, y él queda completamente arruinado y aquejado de una nauseabunda enfermedad cutánea.
Esta desgracia da lugar a la visita de tres hombres de fe –como él, quienes le reprenden, ya que estiman que las desgracias que le están sucediendo son el castigo de Dios por su vida licenciosa. Job, por su parte, está consciente de ser inocente e intachable por haber sido justo y perfecto (12:4); de donde, rechaza firmemente el juicio que sus amigos hacen sobre él, ratificando de forma vehemente su inocencia. Es tal su desesperación que se atreve a exigir una explicación a Dios (13:22-23), pues entiende que su fama de hombre bueno, así como su dignidad moral han sido injustamente desacreditadas (6:29).
Surge a la sazón un cuarto hombre de fe –Eliú, quien le reprocha a Job, no su vida pecaminosa –según él, sino el que éste culpe a Dios de todo lo que le estaba sucediendo. Asimismo arremete contra los otros tres amigos de Job, porque aunque habían condenado a Job, no fueron capaces de rebatir sus alegatos, por lo que habían hecho quedar mal a Dios.
Interviene entonces el propio Dios, haciendo preguntas a Job, quien no puede responder a ninguna de dichas preguntas, por lo que, al fin, comprende éste cuan insignificante es la inteligencia humana para descifrar los misterios insondables que rodean las decisiones de Dios.
El arrepentimiento de Job lo rehabilita ante Dios, quien le concede entonces una prosperidad superior a la antes disfrutada, pues, a pesar de su impaciencia, su inconformidad y hasta sus protestas, jamás dejó de tener fe en Él (17:3). Sus tres amigos reciben, en cambio, una fuerte reprimenda de Dios por no haber comprendido lo que significó su sufrimiento, así como por defender el equivocado criterio religioso tradicional de que todo sufrimiento es un castigo de Dios por un pecado cometido, lo cual es un concepto erróneo ayer, hoy y mañana del proceder de Dios.
Este libro puede dividirse en siete partes, a saber:
1. Job y Satanás, 1:1-2:8
2. Job y su esposa, 2:9-10
3. Job y sus tres amigos, 2:11-31:40
4. Job y Eliú, 32:1-37:24
5. Jehová y Job, 38:1-41:34
6. Arrepentimiento de Job, 42:1-6
7. Job es recompensado, 42:7-17
Fernando Torres
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Testimonio
¡Le confesé al Señor que nunca le había amado!
Un 18 de abril asistí a una campaña evangelística. Al día siguiente fuimos nuevamente, mamá y yo, ese día sin pensar, fuimos a mirar las cosas „raras” que pasaban en ese lugar, y el Señor terminó por provocarme a celos al ver las personas „raras” (cristianas) entregarle el corazón al Señor. Cuando cantaban, había una intimidad entre ellos y Dios. Ellos podían sentirlo, ¿y por qué no yo?
Deseé con todo mi corazón poder sentir Su presencia yo también, y mientras nadie me veía, cerré mis ojos por unos segundos y en mi mente le confesé al Señor que nunca lo había amado, que sabía que había un Dios pero que nunca lo había sentido dentro de mí, que para mí era imposible amar a alguien que nunca había visto, pero que deseaba en mi corazón poder sentirlo y amarlo como aquellas personas parecían amarle. Y en pocos segundos y en palabras tan sencillas el Señor me escuchó, porque mis lágrimas empezaron a caer como ríos. Lloré como nunca en mi vida he llorado con culpa, vergüenza, dolor, era un llanto con gritos del alma. El Señor hizo que me avergonzara de todas las cosas horribles que he hecho en mi vida, pues ya las había olvidado, o mejor dicho, pretendía esconderlas y quería hacer creer a los demás y a mí misma que era una muy buena chica. Pero bendito sea el Señor que hizo que me arrepintiera de todos mis pecados.
Una paz inexplicable había dentro de mí. Yo estaba feliz porque sentía dentro de mi corazón la presencia más sublime, más dulce, una paz inexplicable reinaba dentro de mi alma. Una felicidad que nunca en mi vida había sentido, mil veces más grande y profunda que aquellas grandes alegrías que tenemos en la vida. Nunca podría expresarlo o describirlo con exactitud, no hay palabras para decirlo, para explicar el gozo tan grande que recorría todo mi ser.
Esto que les comparto, sé que es muy difícil de creerlo y comprenderlo pero es la más hermosa verdad, que yo antes no podía entender, pero que el Señor en su misericordia me ha hecho vivir.
Muchas veces me he preguntado, ¿por qué a mí?, y la única respuesta, que encuentro, es que el Señor sabía lo duro e incrédulo que era mi corazón. Tenía un corazón tan duro como una piedra, pero el Señor se apiadó de mí, y yo le agradezco con toda mi alma esto tan bello que me hizo conocer.
He propuesto en mi corazón amarlo, tanto más, mucho más que a mi propia vida, pero también ello es un don de Dios, y confío y espero en que el Señor, nuestro Señor, nos lo va a dar. Quisiera ser perfecta para él, quisiera serle motivo de alegrías siempre a él, pero tengo tantos defectos, ¡le fallo tanto! Quisiera ser fiel como Job a pesar de todas las pruebas, tener la fe de Abraham, ser como Moisés o Pablo, como todos aquellos que tuvieron en poco su vida por amor de Dios, y aunque mi carne es muy, muy débil le pido al Señor que me ayude, porque me aterra convertirme en una religiosa, que hace las cosas porque las tiene que hacer, y no con amor.
Maritza Rodríguez V., En la Calle Recta n° 195
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Solución del crucigrama del mes de septiembre
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Juventud:
Amor no fingido…
Amigo joven: ¿Amas tú a tu Hacedor? ¿Amas a su hijo Jesucristo?
¿Y de qué calidad es tu amor?
Para hacerse comprender mejor, Dios en la antigüedad dio muchos ejemplos que prefiguran sus planes posteriores. Así el personaje “David”, del Antiguo Testamento, prefigura a Jesucristo en el Nuevo. “David” significa “muy amado”. Prefigura a Cristo, al cual todos los hombres deben amar.
Vamos a analizar algunas personas que en su tiempo amaron a David. Lo hacemos con el propósito de revisar nuestro amor personal hacia Jesucristo. (Las historias de David se leen en la Biblia, a partir del capítulo 16 del primer libro de Samuel.)
0. Citando
los seis tipos de amor que David recibió tenemos que empezar con el número cero: El amor omitido no vale nada. Pero así empezó su carrera. Cuando los suyos hicieron el gran banquete de consagración del nuevo rey, habían olvidado a David, quien precisamente era el nuevo rey. Más o menos la situación se repite hoy en día, la cristiandad celebra el nacimiento de su salvador: sin él. ¡Navidades sin Cristo!
1. Después que David hubo derrotado a Goliat el gran enemigo de su pueblo, entonces sí, lo “amaron” y cantaron de él en las calles. Pero fue sólo el amor a las novedades. Hoy se habla mucho de “cristiano” y lo que se entremezcla con este tema está en los títulos, pero se omite –aborrece– publicar al Cristo de la Biblia.
2. Amor con condiciones: El rey Saúl amó a David. Pero ese amor tenía un rival, el egoísmo del mismo Saúl. Tales “amores dobles” siempre llevan al desastre. Más adelante, Saúl se convirtió en su enemigo más cruel. Hoy nos preguntamos cómo es posible que algunos que por años han estudiado a Jesucristo (teología), se conviertan en sus enemigos más atroces.
3. Los siervos de la corte real amaban a David. Estaban muy bien bajo sus órdenes. Pero cuando el rey mandó matar a David no se rebelaron. No querían “quemarse”. Así el amor a medias siempre en algún momento crítico se convierte en traición. Pues no es porque Dios realiza tus deseos, que tú eres cristiano.
4. “Todo el pueblo de Israel y Judá amaba a David.” Lógico, porque David los había librado de sus enemigos; ese amor estaba de moda. Era un amor de masas. Pero nadie conocía personalmente a David. Hoy también hay manipulación de masas. Amigo, ni tu asistencia a una iglesia, ni la intensidad de tus emociones o los decibeles de la alabanza te convierten en “nueva criatura”, como dice 2Corintios 5:17.
5. Amor auténtico: Jonatán –el hijo del rey Saúl–amaba a David, sin condiciones. Incluso le regaló sus hábitos y su espada, que eran los símbolos del derecho a la corona. Convertirse a Cristo significa entregarle a él todos los derechos personales para que él sea el guía de nuestra vida. Sólo así podremos decirle: “Querido Señor” y “Padre amado”.
Conclusión: Amigo, amiga, ¿no quisieras hoy preguntarte y revisar tu amor hacia el Señor? Y no te olvides, que Él desde siempre te ama con un amor incondicional.
Juan
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